«Traten a los demás como quieren ser tratados». El Señor nos conceda la sabiduría necesaria para tratar a los demás con respeto y la valentía para defender su dignidad. Elijamos siempre la puerta del respeto, la justicia y la caridad que nos hacen más hermanos e hijos de Dios.
«Traten a los demás como quieren ser tratados». El Señor nos conceda la sabiduría necesaria para tratar a los demás con respeto y la valentía para defender su dignidad. Elijamos siempre la puerta del respeto, la justicia y la caridad que nos hacen más hermanos e hijos de Dios.
El Evangelio es una invitación a la conversión personal; antes de corregir, hay que purificar el propio corazón; antes de señalar, hay que examinarse primero; antes de hablar, hay que mirarse, porque solo el que ha quitado la viga de su ojo puede realmente ayudar al otro.
El Evangelio es una invitación a la conversión personal; antes de corregir, hay que purificar el propio corazón; antes de señalar, hay que examinarse primero; antes de hablar, hay que mirarse, porque solo el que ha quitado la viga de su ojo puede realmente ayudar al otro.
«Cuanta oscuridad» la que entra en el corazón del hombre a través del ojo cegado por la avaricia y la codicia, por la «dictadura del poder» y la injusticia. Dios nos quiere libres para amar y servir, para dar y compartir. El verdadero poder está en servir y no en ser servido.
«Cuanta oscuridad» la que entra en el corazón del hombre a través del ojo cegado por la avaricia y la codicia, por la «dictadura del poder» y la injusticia. Dios nos quiere libres para amar y servir, para dar y compartir. El verdadero poder está en servir y no en ser servido.
La oración de corazón es típica de los hijos que aman y se dirigen a su Padre con sencillez y humildad. Ella nos conduce a la comunión con Dios y con los hermanos, nunca al protagonismo personal y egoísta. Nos concede la gracia de saber amar, perdonar y estar en paz con todos.
La oración de corazón es típica de los hijos que aman y se dirigen a su Padre con sencillez y humildad. Ella nos conduce a la comunión con Dios y con los hermanos, nunca al protagonismo personal y egoísta. Nos concede la gracia de saber amar, perdonar y estar en paz con todos.
«Que no sepa la mano izquierda lo que hace la derecha». Es el rechazo de la búsqueda de aprobaciones y reconocimientos. Se trata de hacer bien lo que conviene hacer. Mirando siempre al bien del otro y a su crecimiento y no a la propia satisfacción, interés, egoísmo y vanidad.
«Que no sepa la mano izquierda lo que hace la derecha». Es el rechazo de la búsqueda de aprobaciones y reconocimientos. Se trata de hacer bien lo que conviene hacer. Mirando siempre al bien del otro y a su crecimiento y no a la propia satisfacción, interés, egoísmo y vanidad.
Sigamos el ejemplo de Jesús, perdonemos a quienes nos ofenden y no respondamos con ira y venganza. Si ponemos amor y paciencia donde hay conflicto, terminaremos transformando la situación y seremos testimonios del amor y de la misericordia de Dios. El perdón sana el corazón.
Sigamos el ejemplo de Jesús, perdonemos a quienes nos ofenden y no respondamos con ira y venganza. Si ponemos amor y paciencia donde hay conflicto, terminaremos transformando la situación y seremos testimonios del amor y de la misericordia de Dios. El perdón sana el corazón.
Cuando el hombre es impulsado por la acción de la gracia divina rompe el círculo de la violencia, el odio y la venganza. Cuán necesaria es una vida espiritual para vencer la prepotencia y la injusticia y revestirse de amor, humildad, misericordia y perdón. ¡Con Dios es posible!
Cuando el hombre es impulsado por la acción de la gracia divina rompe el círculo de la violencia, el odio y la venganza. Cuán necesaria es una vida espiritual para vencer la prepotencia y la injusticia y revestirse de amor, humildad, misericordia y perdón. ¡Con Dios es posible!
Adentrémonos en el Sagrado Corazón de Jesús, para creer que su Amor es la necesidad más honda de nuestro propio corazón. Aprender de su Corazón es aceptar que la grandeza cristiana no consiste en dominar, sino en amar y servir a la comunión en justicia, verdad y libertad.
Adentrémonos en el Sagrado Corazón de Jesús, para creer que su Amor es la necesidad más honda de nuestro propio corazón. Aprender de su Corazón es aceptar que la grandeza cristiana no consiste en dominar, sino en amar y servir a la comunión en justicia, verdad y libertad.
El Señor nos invita a no dejar para mañana ese perdón pendiente o esa disculpa que debemos; al final, estar bien con Dios empieza por tener la humildad de pedir perdón y la grandeza de perdonar para que nuestra oración sea realmente sincera. Quien ama a Dios ame a su prójimo.
El Señor nos invita a no dejar para mañana ese perdón pendiente o esa disculpa que debemos; al final, estar bien con Dios empieza por tener la humildad de pedir perdón y la grandeza de perdonar para que nuestra oración sea realmente sincera. Quien ama a Dios ame a su prójimo.
Cuán necesaria es la voz del profeta que nos ayude a no confundir las opciones y nos permita discernir los caminos que nos lleven a los valores del Reino revelado por Jesús, que nos invite a vivir una fe para la vida. Profetas de vida y de esperanza no de muerte y destrucción.
Cuán necesaria es la voz del profeta que nos ayude a no confundir las opciones y nos permita discernir los caminos que nos lleven a los valores del Reino revelado por Jesús, que nos invite a vivir una fe para la vida. Profetas de vida y de esperanza no de muerte y destrucción.