Te va a doler leerlo, pero recuérdalo siempre:
Hay un límite para seguir luchando por alguien, si ya lo diste todo, si buscaste, intentaste y amaste con todo tu corazón y no lo supo ver ni valorar, no es para ti, mereces más.
Así que ya está, aléjate de ahí que estás para más.
Soy el claro ejemplo de que, para alejarme de algo, primero lo intento mil veces y al final tiene que destruirme por completo. Y no es por falta de amor propio, sino por la maldita fe que tengo en creer que todo puede cambiar. Soy de esos que se queda hasta el final, aunque me rompa entero. Porque prefiero irme hecho pedazos antes que con la duda de si pude salvarlo.
No soy de las personas que se van a la primera. Suelo perdonar, comprender y dar oportunidades una y otra vez. Así que si algún día desaparezco de tu vida, no fue por impulso. Fue después de haber agotado todas las razones que tenía para quedarme.