Así es como vivían las mujeres en el franquismo, totalmente sumisas al marido.
Muchas niñas, que dicen que con Franco no se vivía mal, deberían ver esto.
En 1935, un científico compró un diente colosal en una botica de Hong Kong. Lo vendían como un hueso mágico de dragón, pero aquel hallazgo reveló al mundo que nuestros ancestros convivieron con una raza real de King Kong de tres metros. El Gigantopithecus. Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
En la India, un pais con más de 200 millones de personas pasando hambre, cerca del 24 % de la población hambrienta mundial, un terrateniente tira toneladas de fruta para que no bajen los precios en el mercado.
Bajo el capitalismo, la escasez es intencional y superficial, los capitalistas especulan con el hambre, desechando miles de toneladas de alimentos para que la oferta nunca supere a la demanda y así nunca bajar los precios de los productos.
Hay suficientes recursos para que nadie en el planeta pase hambre, se produce de sobra para que ningún niño pase hambre... pero esos recursos bajo el capitalismo son acaparados por el egoismo y la avaricia de los capitalistas, nunca será "natural" que el dinero se anteponga a las vidas.
Si en un estudio científico, un mono acaparara todas las bananas mientras los demás se mueren de hambre, sería investigada su mala conducta y sería aislado de los demás monos... en el capitalismo a esos monos les dan el Premio Forbes cada año.
Esto pasó el sábado en Sueca.
Os cuento que ahora ya tengo más información.
Había un acto de @NunezFeijoo y Pérez Llorca.
Allí se plantaron los docentes, aquellos que decían que en verano ni iban a protestar y ahí están, y las familias de la Dana, para exigir el acta de Mazón y que sea juzgado por la jueza de la Dana.
El PP les puso una valla grande, con policía delante para que no molestarán.
Ahí tenéis a Rosa Álvarez, un lideresa nata, denunciando que los traten como delincuentes.
Ante el aplauso de los docentes y las familias.
Orgullo de mujer valiente, no es fácil llevar 20 meses poniendo el cuerpo por todas las familias.
Aún así recibieron insultos por parte de algunos militantes del PP al acabar el acto.
Siempre seremos mejores que ellos.
No estáis solas, nunca lo estaréis.
No a l'aforament, Mazón a Picassent.
Trump prometió que por apenas un millón de dólares, pintaría una piscina en el Lincoln Memorial en Washington, que sería reflectante y brillaría con la luz del sol recordando la grandeza de EEUU.
Tras 16 millones de dólares, ha creado un lago de cocodrilos, el meme del siglo.
"Salven a las algas".
Trump envió a soldados de la Guardia Nacional de EEUU a proteger la piscina de Lincoln Memorial y arrestaron a una mujer simplemente por tocar el agua... mientras gente disfrazada pide que no maten a las algas.
Esto no es un capítulo de Mr. Bean, es EEUU.
¿Dónde están las jarras de barro?
Aviso: esto no es una apología del alcohol.
Pero ayer, mientras escribía mi articulito, pensé en Héroes del Silencio. Mi cabeza viajó a los años de estudiante de Teleco. A un bareto infecto de Granada cuyo nombre me llevaré a la tumba.
Si fuiste universitario por aquella época, sabes de qué hablo. Tendrás tu bareto en la cabeza. Allí arreglábamos el mundo agarrados a una jarra de cerveza de barro helada, de esas que pesaban más que los apuntes de Álgebra.
Comíamos pipas, tirábamos las cáscaras al suelo y el grifo de la barra disparaba con la fuerza de una próstata joven.
Respirabas humo nivel chimenea industrial, pero no te dabas cuenta del pestazo hasta que cruzabas la puerta para irte a dormir. Éramos inmortales.
Hoy miras alrededor y parece que tengamos una crisis de valores tremenda. Ya no quedan jarras de barro. Los suelos de los garitos están impolutos. Los chavales beben alcohol duro directamente, perrean con reguetón y todo lo graban. Está claro, la sociedad se ha echado a perder.
Dime que compartes esta experiencia. Tienes calle y buen gusto musical. Pero ayer me pasé la tarde pinchando articulaciones de gente como nosotros.
Que no falte el hialuronico y larga vida a la jarra de barro.
#LaTraumatologaGeek
Aquí @pilarbernabe se lo explica al perro guardián de Mazón, Gil Lázaro de Vox.
Lo único que hicisteis es robar el dinero de las donaciones, tu portavoz estaba de fin de semana romántico.
Cambiasteis a bomberos por toreros, sois tan culpables como Mazón y sus secuaces.
Brutal.
1. Cuando los salarios no alcanzan, la vivienda es un lujo y los servicios públicos se desangran, siempre aparece alguien señalando al último de la fila.
No es torpeza. Es estrategia.
De siempre, los libros más vendidos, las pelis más taquilleras y las músicas más escuchadas han sido, en general, bastante mediocres o directamente malas.
Pero ahora hay una diferencia, y es una diferencia peligrosa.
Antes, los medios y la crítica tenían claro lo que era malo. Ahora, los medios y la crítica están encumbrando obras MUY mediocres. Es decir, ya no solo es que vendan, es que la crítica ha decidido que "son buenas", cuando en petit comité te confiesan que ninguna editorial habría publicado algo tan malo hace solo 20 años.
Y te dan una justificación: la gente no quiere hacerse preguntas, solo quiere que les den las respuestas que ya tenían pensadas desde casa. Solo queremos que nos den la razón.
Por eso tenemos entre los "mejores libros del año" a literatura TikTok de frases cortas, cortísimas, que nadie se pierda, que todo quede clarito, y con un par de eslóganes en cada capítulo, "para hacer comunidad".
Y, por eso, hoy sería muy difícil que un libro como Fahrenheit 451 tuviese éxito. Porque es, esencialmente, un libro incómodo. Muy incómodo. Que nos obliga a preguntarnos quienes somos. Un libro donde no hay un malo a quien echarle la culpa y quedarnos tranquilos, porque los malos somos nosotros.
Rezad mejor por ser buenos cristianos y respetad las creencias de los demás. Yo no lo soy, pero respeto la fe de Lamine y la vuestra. Pero no estas sandeces.
“No voy a sentir compasión y a pedir misericordia por una sociedad racista que aplasta a las personas y luego les culpa por no poder soportar el peso.”
Malcolm X, sobre como el sistema oprime a los individuos y utiliza la narrativa del "esfuerzo individual" para culpabilizar a las propias víctimas.
Dicen que una bandera arcoíris “adoctrina” a la infancia, pero meter a menores bajo una carpa para que lloren, griten, se arrodillen y aprendan obediencia lo llaman “avivamiento”.
No es fe cuando necesitas quebrar emocionalmente a niños para fabricarte una generación sumisa.
Es poder.
"No me he lavado las manos en 10 años, de verdad, me inoculo a mi mismo, los gérmenes no son algo real, no puedo verlos, por lo tanto no son reales".
Pete Hegseth, ministro de guerra de EEUU, confesó que no se ha lavado las manos en 10 años porque no cree en los gérmenes.
Ahora como responsable del ejército de EEUU, quitó las vacunas de la gripe obligatorias... y dos meses después, 160 soldados en una base de la Fuerza Aérea en Texas han contraído la gripe.
Es curioso como dice que no cree en los gérmenes porque no los ve... pero luego cree en dioses que tampoco ve.
Le enchufaron el corazón a la batería de un coche. Y funcionó.
Es 22 de junio, cumpleaños de un tipo que no era médico, pero que se pasó el juego.
Bogotá, 1958. Médicos chocando contra un muro. Cuando el sistema eléctrico del corazón hace un cortocircuito, el paciente se muere. Sabemos abrir el pecho y arreglar huesos, pero no tenemos ni idea de cómo resetearlo.
Entonces aparece Jorge Reynolds Pombo. No lleva fonendoscopio ni sabe latín. Es ingeniero eléctrico. Miradas por encima del hombro de la élite médica. ¿Qué sabrá un "chispas" de cardiología?
Pero Reynolds entendía algo que a los de la bata se les escapa: el cuerpo humano no es sólo biología. Hay cables. Y dejad que mi vena de ingeniera de telecomunicaciones se ponga muy épica con esto.
Porque el tío pasa de críticas y fabrica un armatoste de 45 kilos conectado a una batería de coche. Es brillante, meter electrodos directamente al corazón de un paciente desahuciado.
Un cura de 70 años cuyo pulso se estaba apagando. Conectan los cables. Le dan al interruptor. Chispazo.
El corazón late. Aquel hombre sobrevivió años gracias a ese motor de arranque gigante que tenía que llevar a cuestas. Reynolds diseñó el primer marcapasos con electrodos internos.
A veces, solo necesitas parafrasear a Héroes del Silencio.
“Todo arde, si le aplicas la chispa adecuada“
#LaTraumatologaGeek
A veces se me olvida que tengo mucha suerte, que tengo un trabajo estupendo. Me pagan por viajar a sitios y contaros las historias de esos sitios.
Pero a veces también se me olvida que es un trabajo solitario.
Por eso os voy a contar esto:
Lo voy a volver a aclarar antes de que esto derive —y va a derivar— hacia territorios más pantanosos. Tengo una suerte indecente. Del tipo de suerte que, si existiera una oficina celestial encargada de repartir biografías profesionales, habría provocado un expediente disciplinario, una auditoría sorpresa y al menos una huelga del sindicato de querubines contables, que llevan ya seis milenios los tíos reclamando un convenio digno y una máquina de café que funcione.
Me pagan, y no me pagan mal —y lo subrayo, lo escribo en un cartel de neón— por viajar a sitios y contaros las historias de esos sitios, que es aproximadamente lo que yo hacía gratis y a deshora cuando debería haber estado haciendo cosas serias y remuneradas, como cualquier adulto provisto de una hipoteca y un sentido razonable de la propia mortalidad.
Y la palabra operativa, la que sostiene todo esto, es esa: contaros. No contar así en impersonal, al aire, no. Contaros con su pronombre pegado al final. Contaros a vosotros.
No escribo esto para forzar cercanía y mucho menos para dar pena, qué chorrada. Es más, lo vuelvo a decir, mi trabajo es estupendo. Lo repito porque en estos casos la insistencia es lo único que separa la honestidad sincera del numerito lacrimógeno de telemaratón. Es estupendo.
Pero a veces —y aquí viene el momento en que el narrador baja la voz, aunque bajar la voz en un texto escrito sea una de las grandes imposibilidades técnicas del oficio— es un trabajo un poco solitario. A ciertas horas muy específicas, a las once de la noche cuando el vestíbulo del hotel está vacío porque ya no llega nadie y todavía no se ha ido nadie, me siento un poco como Scarlett Johansson en Lost In Translation, aunque bastante menos guapo. Esto no es una queja, es meteorología interior, un parte de la AEMET emitido desde dentro.
Empecé hace ya siete años, que es el número de años en que un trabajo deja de ser una aventura y se convierte en una vida, con todo lo que eso arrastra de ropa sucia metafórica. Pero lo importante, desde el primer día, desde la primera historia que solté, fue precisamente eso. Que estabais al otro lado de la pantalla. Que no se las contaba al aire. Porque contarle historias al aire es lo que hacen los locos de las plazas y los profetas que se quedaron sin discípulos a media parábola, y yo aspiraba a no ser confundido con ninguno de esos respetables gremios.
Pues esto sigue siendo exactamente igual. Aunque ahora me paguen, que es la parte donde nos solemos equivocar porque creemos que el dinero lo cambia todo, casi todo, hasta el punto de que cambia muchísimas cosas que ni te imaginas, pero esta cosa no la ha cambiado.
Porque sí, igual os animáis a viajar a Toronto e igual voláis con Iberia, y eso hará que ellos —los que valoran con hojas de cálculo— valoren más mi trabajo. Estupendo también. Que las hojas de cálculo sean felices, que se realicen, que encuentren el amor. Pero lo importante es lo otro. Lo de que estáis ahí.
Porque cada vez que leéis mis historias, o veis mis vídeos, y los compartís, y sobre todo cuando comentáis, cuando me contáis vuestras cosas, lo que os gusta, ese restaurante que conocéis y que yo me perdí, esa esquina, ese desacuerdo, esa risa con catorce jajajás y tres emojis, entonces ocurre lo que sostiene en secreto toda esta operación. Entonces estoy un poco menos solo.
Y resulta que eso, al final, después de los aviones y los hoteles y las historias y las onces de la noche que fuera de España son como las cuatro de la madrugada, resulta que eso era lo único que estaba contando de verdad.