Si pudiera elegir un deseo…
pediría más tiempo contigo.
Más mañanas despertando a tu lado,
más noches hablando hasta quedarnos dormidos,
más momentos simples que, sin darnos cuenta, se conviertan en recuerdos inolvidables.
Pediría que el tiempo se detuviera cada vez que estoy contigo.
No desearía nada más grande que esto:
que sigas siendo parte de mi historia…
por mucho, mucho tiempo.
—Rubén Lubo
🥹🇯🇵 ¡UFFFF… QUÉ POSTAL!
Tras la dolorosa eliminación de Japón en la Copa del Mundo, Hajime Moriyasu, con lágrimas en los ojos, se acercó a la afición que acompañó a la selección durante todo el torneo e hizo una última reverencia (ojigi), el tradicional gesto japonés para expresar respeto y agradecimiento.
No hay absolutamente nada que reclamarle a este equipo. Compitió hasta el último segundo, nunca dejó de creer y nos regaló algunos de los momentos más inolvidables de este Mundial.
El hombre de la libreta. El entrenador que hizo que muchos volviéramos a sentir que los Supercampeones podían existir.
Si algún día toca caer, que sea con la dignidad, la humildad y el orgullo con los que cayó Hajime Moriyasu.
🇯🇵 Arigatō, Sensei. Su legado ya es eterno.