-Jefe, este mes se termina mi contrato y estoy muy preocupada. Mi esposo gana muy poco y no nos va a alcanzar si me quedo sin trabajo. Ayúdeme a que me den la plaza fija, por favor!
-No sabía que estaba como eventual, Edith. La verdad es de mucho apoyo y no nos conviene que se vaya.
-Ya ve! Apóyame con la contratación fija, seguiré poniéndole mucho empeño.
-Lo malo es que no depende solo de mi, tendría que hablar con el director y ya sabe cómo es...
-Intentelo, por favor.
-Bueno, que le parece si al salir me acompaña a mi departamento a seguir platicando, tal vez le haga unas pruebas adicionales.
-Bueno, le diré a mi esposo.
-Si pero solo dígale que va a salir tarde de aquí.
-Pero eso sería mentirle, no voy a hacer nada malo o si?
-Bueno, véalo como que también estoy evaluando su disposición y su discreción. Usted decida.
-Mmm, ok, eso haré.
-Hasta al rato entonces. Se lleva esas gafas, se le ven muy bien.
-Mmm, gracias. Esta bien, las llevaré.