🇱🇧🇮🇱 Asesinato en vivo de un periodista en Líbano
Un periodista fue asesinado en directo mientras transmitía las destrucciones causadas por Israel en el sur de Líbano.
Lo mataron mientras cumplía su trabajo: mostrarle al mundo la barbarie que está ocurriendo.
Israel no solo masacra civiles, también persigue y silencia sistemáticamente a los periodistas para ocultar sus crímenes.
Esto es terrorismo de Estado contra la verdad.
En Los Ángeles (EEUU), una mujer celebraba la victoria de los Knicks en la NBA, cuando un vecino avisó a la policía por los ruidos... se presentaron 20 policías y fusilaron a su perro, un "peligroso" Golden Doodle, al abrir la puerta de casa.
EEUU, un régimen policial donde te fusilan al perro si chillas en tu casa demasiado alto... la policía no te protege, tú eres quién tiene que protegerse de la policía.
Hoy han desahuciado a mi madre.
Hoy he visto cómo la comisión judicial entraba en la casa donde crecí.
La casa a la que mi madre se mudó cuando se casó.
La casa donde aprendí a caminar.
Donde celebramos cumpleaños.
Donde discutimos y nos reconciliamos.
La casa donde mi padre pasó sus últimos días de vida.
Hoy un cerrajero ha cambiado la cerradura de esa puerta.
La misma que abrí miles de veces sin imaginar que algún día ya no sería nuestra.
Hay algo profundamente frío en cómo el sistema convierte una vida entera en un trámite.
Siempre hablamos de los desahucios como cifras.
Miles al año. Decenas cada día.
Pero cuando te toca, deja de ser estadística.
Tiene recuerdos en los cajones.
Tiene marcas en la pared donde medías tu altura.
Mi madre es viuda. Jubilada.
No tiene un certificado oficial de “exclusión social”.
No aparece en ningún titular.
No cumple quizá todos los requisitos burocráticos para que el sistema la considere vulnerable.
Y, sin embargo, lo es.
Está en ese limbo donde no eres lo suficientemente pobre para que te protejan,
pero sí lo suficientemente frágil como para quedarte sin nada.
Si a mí no me hubiera ido bien, hoy estaría sin un techo.
Con la pensión embargada.
Con todo embargado.
Después de una vida entera trabajando.
¿Cómo puede ser que en un país que presume de bienestar la vivienda no sea protegida como un derecho fundamental real y efectivo?
No hablo de regalar casas.
Hablo de impedir que una persona mayor, viuda y jubilada pueda quedarse literalmente en la calle.
Hablo de entender que el hogar no es un activo financiero más.
Es el lugar donde una vida ocurre.
Yo he podido comprarle otro piso.
He podido amortiguar el golpe.
Pero eso no convierte el sistema en justo.
Solo convierte mi historia en una excepción afortunada.
Porque la diferencia entre estar protegido y estar en la calle no debería depender de si tu hijo ha tenido éxito.
Debería depender de si somos una sociedad que entiende que hay mínimos que no se negocian.
Hoy no solo han cambiado una cerradura.
Han confirmado que el derecho a la vivienda sigue siendo papel mojado cuando deja de cuadrar en una hoja de cálculo.
Y mientras eso siga siendo así, seguiremos llamando “normal” a algo que, si lo miramos de frente, es profundamente inhumano.
“Animals have done us no harm and they have no power of resistance. There is something so very dreadful in tormenting those who have never harmed us, who cannot defend themselves, who are utterly in our power.”
~ Cardinal John Henry Newman.