La delgada línea entre querer ser una mujer fuerte e independiente y querer hacerse bolita en un rinconcito porque la vida adulta simplemente te sobrepasa.
Hoy una paciente me abrazo... Y me tome el tiempo para ayudarla a sentirse mejor y que viera que no debía sentirse culpable.
Al final me agradeció y reconoció mi vocación
Por pacientes así es que vale la pena, todo el desmadre administrativo