—De los labios de la entrenadora ahora si que salen claros gemidos cuando empieza a acariciar sus labios de aquella manera rápidamente humedeciéndose—
yo también quiero tocar un poco...
—Sus brazos se estiran buscando cualquier sitio donde pueda darle unas buenas caricias—
bueno que decir, tengo muy buen gusto y tu tambien
—al sentir aquella mano bajar por su vientre sabe perfectamente cual era el destino y sus piernas se abren lentamente para facilitar el acceso—
Uhm... bueno podría decirte que mucha gente, que no conoce lo bueno.
—Respondió con calma, una de sus manos empezó a bajar hacía la zona baja de ella.—
Pues claro que me gustan... ¿a quien no le gusta que le reciban con este tipo de caricias tan placenteras?
—La entrenadora cierra los ojos emitiendo mas ruiditos sintiendo pequeñas descargas de placer recorrer su cuerpo desde sus sensibles pezones—
Estoy segura de que nos ha visto asi tan pegadas y comiéndonos la boca que ha querido darnos algo de privacidad
—Le da otro azote porque puede y quiere—