HiTOP significa Hierarchical Taxonomy of Psychopathology: en español, Taxonomía Jerárquica de la Psicopatología. “Taxonomía” es una forma de clasificar; “jerárquica” significa que ordena la información en niveles, de lo más general a lo más específico.
En lugar de tratar los problemas de salud mental como cajones separados, HiTOP los describe como dimensiones continuas. En clínica esto se traduce en algo simple: no es solo “sí/no tiene X”, sino qué tan presentes están ciertos grupos de síntomas y cómo se agrupan.
La parte “jerárquica” se entiende como un mapa con zoom.
En el nivel más alto hay un componente muy general que resume la tendencia a presentar malestar y síntomas diversos. Un nivel abajo aparecen espectros amplios, que agrupan dificultades que suelen viajar juntas (por ejemplo, cuadros con predominio ansioso-depresivo, problemas de conducta y desinhibición, alteraciones del pensamiento, entre otros). Y más abajo están los niveles finos: subfactores, síndromes y, finalmente, los síntomas concretos que escuchamos y observamos en consulta.
Esto ayuda a ordenar algo que vemos todos los días en consulta: la mezcla. Pacientes que no “caben” limpio en una sola categoría o que cambian de etiqueta según quién los evalúe. Con un enfoque dimensional, lo que antes parecía “comorbilidad” a veces se entiende como elevaciones compartidas en un mismo espectro, con variaciones en los componentes específicos.
HiTOP describe los problemas de salud mental como un mapa de ejes (dimensiones) donde cada persona tiene una “ubicación” y un perfil, en lugar de una etiqueta única.
Fuentes:
https://t.co/5nQrvw6ulJ
https://t.co/xszxkDFbnI
https://t.co/5SjCOhQCE9
Llamar a los psicofármacos por su indicación clínica tradicional (ansiolítico/antidepresivo) puede provocar un problema silencioso en la consulta.
Imagina esto: un paciente con un trastorno de ansiedad recibe una receta de un "antidepresivo". Esto a veces genera un shock 🤯 ¿Por qué me dan esto si no estoy deprimido?, a veces la confianza en el profesional se agrieta antes de empezar el tratamiento incluyendo la opinión de psicólogos que a veces mantienen la etiqueta de ansiolíticos y antidepresivos.
Existe una corriente potente que propone la Nomenclatura Basada en la Neurociencia (NbN). La idea: nombrar el fármaco por su diana molecular o mecanismo de acción.
¿Qué ganamos con esto?
Precisión: Un "antagonista dopaminérgico" es eso, independientemente de si se usa para la psicosis, el hipo o un trastorno bipolar.
Reducción del estigma: Eliminamos la etiqueta del trastorno pegada al nombre del medicamento, que incluso se puedan usar para indicaciones no psiquiátricas.
Claridad profesional: Facilita la comunicación entre psiquiatras, neurólogos y psicólogos.
Sin embargo, pudiéramos caer la "trampa" del reduccionismo...
Si hablamos solo de "agonistas" e "inhibidores de transportadores", corremos dos riesgos importantes:
Brecha de comunicación: Podemos confundir al consultante que no tiene bases neurobiológicas, alejándolo del proceso de toma de decisiones compartidas.
El mito del "desequilibrio químico": Al centrar todo el lenguaje en la diana molecular, reforzamos involuntariamente la idea de que los trastornos mentales son exclusivamente un problema de circuitos y neurotransmisores.
Sabemos que la salud mental es multifactorial. Las variables sociales, el entorno y la red de apoyo son tan determinantes como la sinapsis. ¿Al usar solo términos neurocientíficos estamos borrando la parte ambiental de la ecuación?
Creo que el camino es la Psicoeducación Funcional. No se trata de elegir un bando.
¿qué opinan?