Enfocada en los míos, basta de intentar entender al universo y dejar que me angustie lo que no está en mis manos.
Me dejo de romper las pelotas a partir de ya:
una vez me dijeron “cuando no ponés límites, terminás enojada con vos, no con los otros” y empecé a ver cuántas veces me fallé por no querer incomodar a nadie.
Que difíciles las preguntas de la gente, referidas a la vida personal de uno. No tienen idea cuanta tristeza o cuán costoso está siendo para el otro, la ansiedad que genera… harta.