Uy, ¿y eso quién lo dice? No recuerdo que esas palabras hayan salido de mi boca—su tono era divertido—. Pero si no me das un abrazo, puede ser que no lo seas.
Debía de hacerlos, me gustaría tirar por teatro musical—dijo sonriente—. Ahora me tendrás por aquí una temporada larga, seguro que cambias de parecer—bromeó, empleando un tono jovial.
Respecto al inicio de temporada, ¿cómo te sientes? ¿Qué tal los ánimos?—preguntó con interés. Ella ni se quejó ni se alejó, no le molestaba ni la agobiaba—. Bueno, eso no es tan difícil. Es cuestión de visitar un centro de acogida de animales.
Gracias, me siento honrado. Y es que estuve entrenando, preparándome para el inicio temporada.
——Esbozó una sonrisa divertida, pues en realidad no había ignorado el tono bromista en su voz. Aún se negaba a alejarse.——
¿Una araña? No, gracias, mejor consígueme un perro.
¡Ocupada! Con algunas cosas que debía hacer fuera del campamento y también haciendo algunos cursos. Pero estaré nuevamente por aquí durante una temporada.
Bueno, te lo acepto, pero porque eres tú—cedió, dándole un achuchón cuando la abrazó—. Te noto un poco más fuerte—bromeó, con una sonrisa divertida—. Y yo que pensé que te gustaría tener alguna como mascota—hizo un mohín, aunque duró poco. No lo decía en serio.
Estás chiquita, así 🤏🏻.
——Nada tarda en rodearla con sus brazos, alzándola un poco en el aire de forma juguetona.——
¿Arañas, eh? Espero que no hayas traído ninguna contigo.
Cómo que enana—🙄—. Intentaré no hacerlo y, bueno, eso es porque me hice amiga de algunas arañas. ¿Pero dónde está mi abrazo?—ya estaba extendiendo los brazos—.