El colegio poco me enseñó… si es por esos libros nunca aprendo a coger el cielo con las manos, a reír y a llorar lo que te canto, a coser mi alma rota, a perder el miedo a quedar como un idiota y a empezar la casa por el tejado, a poder dormir, cuando tú no estás a mi lado.
Hay cosas a las que No hay que darle mucha vuelta, solo soltar. La vida se encargará solita de ver si vale la pena volverse a sentar y hablar o por el contrario soltar.
Yo sí doy las gracias por las heridas. Porque aunque a uno nadie lo hiere -Sino que somos nosotros mismos quienes nos dañamos- sí hay gente que colabora, nos muestra, nos enseña o nos lleva a rompernos. Duele como un putas pero tiempo después entendemos que aja, nos enseñó.