siempre del lado de las madres buscadoras y de los maestros
y qué viva por siempre el futbol y que chingue su madre la fifa
dicho lo anterior, procedemos a ver el partido
Un día dejas de tirar de la cuerda. Sin grandes dramas, sin portazos. Te das cuenta de que al otro lado no había nadie haciendo fuerza, sueltas, te miras las manos rojas y ya está. A otra cosa. Resulta que rendirse era ganar.
El amor es rarísimo. Dos personas se conocen de la nada, empiezan a verse, a hablar, a tocarse y besarse, a dormir juntas, a despertarse juntas, a desayunar, comer, cenar, a ir al cine y a conciertos. Y después, un buen día, todo eso se termina.