Hay impuestos injustos, impuestos confiscatorios e impuestos inentendibles. Y luego está la patente de rodados, que logra conjugar todo lo anterior: es injusta, inentendible y, en los hechos, confiscatoria.
Durante años se nos vendió que con el SUCIVE se terminaba la “guerra de patentes” entre intendencias. Todo sería más justo, más ordenado y más lógico: a medida que los autos envejecieran, el aforo bajaría y se pagaría menos. La promesa sonaba razonable. El problema es que nunca fue verdad.
Hoy el SUCIVE es visto por miles de contribuyentes como una ficción recaudatoria donde los vehículos no se deprecian sino que, milagrosamente, se revalorizan con el tiempo. Algo que no ocurre ni en el mercado, ni en la mecánica, ni en la física. Solo ocurre en el escritorio del Estado, donde lo que importa no es la realidad sino la recaudación y castigar al ciudadano porque lo único importante es mantener la maquinaria deficitaria burocrática de las intendencias.
Al político solo eso le importa: recaudar, recaudar, recaudar. No le importas vos. Nunca le importaste y vos ingenuo te abanderas detrás de él y salís en caravana.
Hay casos reales de autos con más de 15 años cuyo monto imponible sube año tras año, pagando más patente que antes, o vehículos tasados por el SUCIVE en USD 10.000 cuando en el mercado valen USD 6.000. A esos valores, la conclusión es inevitable y profundamente irónica: convendría venderle el auto al SUCIVE. Ellos lo valoran mejor que cualquier comprador.
Para completar el delirio aparece el “dólar SUCIVE”, un dólar administrativo, siempre más alto, típico de economías que comienzan a crear realidades paralelas para recaudar más. Nunca termina bien.
La patente se volvió el impuesto perfecto: fácil de cobrar, difícil de esquivar y socialmente desarticulado. Cada contribuyente se queja en privado y paga. Así, el abuso se naturaliza.
Lo más grave es que la solución existe y es simple: eliminar la patente y sustituirla por un impuesto al combustible. El que más circula, más paga; el que menos, menos; y el que no circula, no paga.
Los países no se empobrecen de golpe. Se empobrecen cuando aceptan como normal pagar más por bienes que valen menos. Y cuando eso ocurre, el problema deja de ser solo el impuesto. Empieza a ser la sociedad que lo tolera.
Ruta 5, pasando Tacuarembó. Un camión con patente borrada lleva a un perro suelto en la caja. Y encima, usando el celular. Por favor, difundir. @MGAPUruguay@INBA_uy
Actualmente, en la máxima categoría del fútbol uruguayo, se encuentran jugando 12 hijos de reconocidos exfutbolistas. ¿Quiénes son?
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Con el más profundo dolor e impacto en nuestros corazones, el Club Nacional de Football comunica el fallecimiento de nuestro querido jugador Juan Izquierdo.
Expresamos nuestras más sinceras condolencias a su familia, amigos, colegas y allegados.
Todo Nacional está de luto por su pérdida irreparable.
QEPD. Juan, estarás para siempre con nosotros.