Su último acto en esta vida fue habernos devuelto, aunque sea por un breve momento, aquella sensación e ilusión del Boca mítico y creer que todo era posible.
Para mí eso vale más que cualquier otra cosa.
Ni en mis mejores sueños entraría jugar así una Final Internacional. Tenés que ser un genio, una eminencia, un iluminado. Apila defensores como caballos.
Por si falta, el tema encaja perfecto. Lo que para él era un potrero, para otros es un infierno.
Cuando me preguntan cómo hay que jugar con la camiseta de Boca, muestro este video:
Schiavi hizo una falta que terminó en un penal en contra, erró un penal y a los minutos se redimió convirtiendo un gol fuera del área y gritándolo con el alma.
Un saludo al cielo, Miguelo querido. Vas a vivir en el corazón de cada hincha! Nos devolviste por un instante esa sensación de que podíamos tumbar a cualquier gigante como en aquellos tiempos.
En El Empujoncito de 2011 también hubo “ooole” y demás coincidencias con el del domingo pasado, como el resultado final y algunos disfraces en las tribunas.