Me costó mucho soltarte, pero al final sí lo hice. Releí ese mensaje varias veces antes de borrarlo. Te extrañé de la manera más silenciosa posible. A veces cuando veo algo que me recuerda a ti, deseo que estés bien, donde sea que estés. Gracias por no llamar, porque si habría contestado.
Nunca dejes de ser buena persona, ni tampoco dejes de generar el bien, solo porque en el camino te has encontrado a personas que no te han hecho bien o no te han valorado. La vida es justa, tarde o temprano recibimos lo que damos.