Todavía se me corta la respiración. Todavía no se me deshace el nudo de la garganta ni se me dejan de empañar los ojos. Todavía no se ha cerrado la herida. Hace tan poco que cogía tu mano y ahora sólo hay vacío. Ahora ya sólo puedo pensar en ti.
@el_pais De este tipo de consecuencias ya habló Pink Floyd allá por 1979... o incluso, dándole una vuelta, Fritz Lang y Thea von Harbou allá por 1927.
Consecuencias previsibles.
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Si durante un año les cierras los parques, les metes en casa, limitas su contacto social o impides que hagan deporte e incluso les conviertes en permanentes sospechosos pasa esto de abajo.
Y es algo que estamos viendo.
Triste pero cierto.