Si no tengo ganas de salir no lo haré forzado, si no quiero ver a nadie un fin de semana no lo haré, si no quiero ir un día a alguno de mis trabajos me tomaré el turno para descansar, si no quiero ir a la escuela tampoco me obligaré a hacerlo.
Lo he decidido, a partir de mañana en cuanto despierte. Mi vida, mi salud física y mental, mi persona, serán mi prioridad cien por ciento.
Comienza una nueva etapa: una donde me respeto, me escucho y me trato con amor. Cada día será una oportunidad para crecer y sanar.