Descrédito de las instituciones en máximos históricos, fascistas de todo pelaje expandiendo bulos y negacionismo de todo tipo, chavales jóvenes que no pueden estar más alejados de la política y se informan en los grupos de Telegram como el de Alvise... A ver dónde acaba esto.
Los cómicos debemos ser personas indeseables. No será la última vez que un cómico sea apaleado por el pueblo. Pero incluso un reloj roto da bien la hora dos veces al día. Y a lo mejor un día se nos ocurrirá un chiste que no haga quedar a un nazi necesariamente como un buen padre.