Me duele mucho ver cómo se les muere la ciudad en los brazos, y la sintomatología urbana o de infraestructura, que como reacción en cascada se ve también reflejada en sus habitantes.
Se les muere la ciudad, se les muere la esperanza, y se les muere su gente.
"Vivo en un dos ambientes dónde no entra el sol".
Cuando se hacen grandes análisis de "como va a cambiar la arquitectura después del covid" deberíamos arrancar por estás cosas, las más basicas y sencillas, las que sabemos desde siempre y mejoran enormemente la vida de la gente.