Un pedófilo en EEUU, un narcotraficante en Ecuador, un abogado de mafiosos en Colombia, un loco en Argentina y una criminal de lesa humanidad en Perú. ¡Latam vive una crisis de estupidizacion!
Westcol tendrá mucha plata, muchos fans, mucha habilidad social pero se sienta con el presidente y se notan todas su carencias educativas.
Aunque su intención con las preguntas era acercar a Petro con los jóvenes, el mensaje final fue: yo no estudié y estoy melo.
Para mí, estar cómodo económicamente es suficiente. No necesito ser el más rico, solo quiero poder comer lo que quiera, ir a dónde quiera, pagar mis cuentas a tiempo y vivir bien.
"No vengo a hacer amigos, vengo a trabajar" suena muy profesional hasta que necesitas una referencia, un consejo, o alguien que te avise que hay una vacante en su nueva empresa. Las relaciones profesionales son una inversión, no una distracción.
Decir que “el que sigue es Petro” es una mentira descarada y una canallada política.
A Gustavo Petro no lo pueden llamar narco porque jamás lo ha sido.
No hay pruebas.
No hay procesos.
No hay investigaciones serias.
No existe nada.
Y no existe porque Petro no es parte del narcotráfico: es su enemigo.
Petro lleva más de una década denunciando al narcotráfico, a los carteles, a las mafias políticas, a los clanes regionales y a la relación histórica entre narcos y sectores del poder en Colombia.
Denunció la parapolítica cuando otros callaban.
Denunció el lavado de activos cuando muchos se beneficiaban.
Denunció el fracaso de una guerra contra las drogas basada en represión y no en inteligencia financiera.
Denunció a los verdaderos capos: los que no están en la selva, sino en oficinas, bancos y campañas políticas.
Mientras otros se enriquecían con la coca, Petro los señalaba con nombres, cifras y documentos.
Por eso lo odian.
Por eso lo atacan.
Por eso inventan.
Compararlo con Nicolás Maduro es una operación de guerra sucia, no un análisis serio.
A Maduro lo señalan por estructuras estatales capturadas por el narcotráfico.
A Petro lo atacan porque está intentando desmontarlas.
No es lo mismo. Nunca lo fue.
En Colombia, Petro fue elegido democráticamente, sin fraude, durante un gobierno de derecha y con una Registraduría Nacional del Estado Civil en manos de sectores abiertamente adversos. Aun así, ganó. En las urnas. Con votos.
A diferencia de Álvaro Uribe Vélez, Petro respeta la Constitución. No se reeligió, no la torció y no buscó perpetuarse.
Hoy hay elecciones libres, oposición activa, prensa crítica todos los días, separación de poderes, Cortes independientes, Congreso autónomo y libertades plenas.
Aquí no hay presos políticos.
Aquí nadie va a la cárcel por pensar distinto.
Y lo más claro de todo:
El Presidente ya dijo cuándo se va: 7 de agosto de 2026, cumpliendo estrictamente el periodo constitucional. Sin trampas. Sin reelección. Sin golpes.
Quienes dicen que “Petro sigue” no tienen pruebas, no tienen argumentos y no tienen verdad.
Solo tienen miedo.
Miedo a que se les acabe el negocio.
Miedo a que caigan los intocables.
Miedo a que el narcotráfico deje de gobernar desde las sombras.
Al que denunció a los narcos no lo pueden llamar narco.
Al que respeta la democracia no lo pueden vender como dictador.
Lo demás es basura política.
Y la basura, tarde o temprano, SE BARRE.
“ERA RUSA Y SE LLAMABA LAIKA…”
Así empieza una canción.
Y así empieza también una de las historias más crueles de la carrera espacial.
Una perrita callejera.
Un viaje sin retorno.
Y una mentira que duró 45 años.
🧵⤵️
lo único que extraño de la época secundaria es volver a tu casa y sentirte libre de responsabilidades, sensación que nunca voy a volver a tener en la vida