El árbol familiar es un territorio de muertos, renacidos, sucesivos. La relación con los parientes se entreteje con la muerte.
La relación con las amigas, no. Está en la vida, no con la muerte: no es árbol, sino flor sola.
La muerte de una amiga se siente contra la naturaleza.
"La luz interior" no es otra cosa que el rayo de luz de los propios ojos, cuando miran hacia adentro.
Quien no se mira por dentro no tiene ni emite luz.
Es un hueco donde otros pueden caer. No tiene la tiniebla de una cueva que pueda explorarse; es el solo abismo.
Me gusta de estas elecciones que se siente que se vota por dos personas, por Francia y Petro, no solo por uno, que suele ser un él. Eso es equivalente a empezar a pensar en ambos sexos cuando se habla del ser humano. Por ejemplo dejar la pereza y empezar a decir “todas y todos”.