Uno puede estar en desacuerdo con quien y con lo que quiera, pero ya venir a pedir que bombardeen también tu propio país solo porque no te gusta un dirigente ya es ser un infinito imbecil
Triste lo que pasa en la comunicación de cosas tan fascinantes como la moda o la gastronomía. Se llena de tantos influencers centrándose en mostrar lifestyle de sí mismos y vender esa experiencia, que casi siempre se siente rutinario, sin propiedad, sin pasión ni criterio.