Si para ganar una discusión tienes que mentir y tergiversar los hechos, no solo te estas humillando, también estás evidenciando tus profundas carencias.
Cuando entregamos algo a Dios, renunciamos a nosotros pero ascendemos en Él. Crecemos en dirección sabia. Renuncia a un hábito, entrégalo, avanza y honra a Dios.