Multitud haciendo cola para entrar al Cine Universitario para ver “La Gran Palestina”, obviamente más gente que lugares, un cachetada a los defensores del sionismo y del genocidio israelí en nuestro país que reclamaban censura !
@carlosfodere Que fantasma tu hijo! Quien no sobrevive? Los libertarios que viven de la especulación y el lucro de servicios públicos privatizados, ésos.
UN URUGUAYO FUE RETENIDO EN LIBIA DURANTE UNA MISIÓN HUMANITARIA HACIA GAZA
Matías Álvarez Rodríguez, un uruguayo de 29 años, fue retenido en Libia junto a otras nueve personas de distintas nacionalidades. Integraba un convoy internacional que buscaba llegar a Gaza con ayuda humanitaria.
La organización Global Sumud Land informó que el grupo fue detenido en la frontera de Sirte. Cancillería sigue el caso y coordina con equipos diplomáticos. En un video, Álvarez pidió ayuda a Uruguay y dijo que participó por voluntad propia.
(+) en Montevideo Portal: https://t.co/oattTsEJpk
TEN GLOBAL SUMUD LAND CONVOY PARTICIPANTS HAVE BEEN DETAINED IN EASTERN LIBYA.
They crossed into the 5+5 security zone yesterday afternoon to negotiate safe passage for our humanitarian mission to Gaza. Last contact was at 3:22 p.m. local time. They have not been heard from since.
The detained are civilians from Spain, Poland, the USA, Argentina, Uruguay, Portugal, Tunisia, and Italy—doctors and human rights defenders who volunteered to deliver aid and stand with the Palestinian people.
They were detained by a security force affiliated with the Libyan Arab Armed Forces (LAAF) and are still being held by Eastern Libyan authorities (GNS).
If you are from any of these countries: contact your foreign ministry now and demand their immediate release.
🇪🇸 🇵🇱 🇺🇸 🇦🇷 🇺🇾 🇵🇹 🇹🇳 🇮🇹
@Matthewrl90@lobatobdan@irezugasti@gsflotilla Llevaban medicinas, alimentos y tenían aval y autorizaciónes de ayuda humanitaria. Todo el mundo que intente llegar con ayuda humanitaria es "terrorista" pero si caen con bombas son "liberadores". Increíble.
Cuando deja de ser solo una sensación térmica :
La sensación empieza a hacerse difícil de esconder.
Y quizá lo más preocupante no sea la baja aprobación que se puede recientemente en las encuestas. Ni siquiera el desgaste lógico de todo gobierno que aterriza sobre una realidad mucho más áspera y compleja que lo que pueden(quieren) reflejar los discursos de campaña. Lo verdaderamente inquietante es otra cosa: la desazón silenciosa (y no tanto), que empieza a recorrer a una parte de la propia izquierda.
Porque el problema del gobierno no parece ser -al menos no todavía- un rechazo frontal de la sociedad. El problema parece ser la falta de conexión con quienes esperaban volver a sentirse parte de un proyecto político transformador y hoy, observan cada vez con más distancia, una administración moderada y excesivamente preocupada por no incomodar demasiado a nadie.
El costo del pragmatismo empieza a aparecer.
Es claro que gobernar obliga a negociar con la realidad. Obliga a administrar restricciones, mercados, déficits, correlaciones de fuerza y poderes fácticos. Nadie en su sano juicio esperaba barricadas permanentes ,ni un romanticismo adolescente desde la Torre Ejecutiva. Pero entre la “pseudo-épica irresponsable” y la anestesia tecnocrática existe un punto de equilibrio que hoy el Frente Amplio parece no encontrar.
La prudencia fiscal de Gabriel Oddone, las señales de tranquilidad hacia sectores empresariales y financieros, el tono moderado casi permanente del presidente, la obsesión por transmitir “seriedad” y “estabilidad”, terminan generando una pregunta incómoda para parte de la militancia:
¿hasta qué punto la izquierda puede seguir moderándose sin empezar a vaciarse de contenido?
El Frente Amplio con el afán de la gestión “prolija” y sin molestar a nadie, que sin duda alguna podría estar horadando su identidad: el sentido colectivo y la sensibilidad social, los cuales nunca debieron dejar de ser horizonte. Incluso en sus contradicciones, incluso en sus errores, había una narrativa de transformación que conectaba emocionalmente con la gente. Había una sensación -correcta o no- de estar empujando la historia hacia algún lado. Gestando cambios que fomentaran progreso.
Hoy, muchas veces parece que el proyecto consiste simplemente en administrar el presente con la menor cantidad posible de sobresaltos.
Donde aparece otra paradoja peligrosa: el “orden” empieza a convertirse en sustituto de proyecto político parece que los ejes fueran evitar conflictos, tensiones, polarizaciones y cualquier tipo de movimientos bruscos.
Pero una fuerza política nacida para transformar la realidad no puede vivir eternamente caminando con zapatitos de cristal. Porque la izquierda puede sobrevivir a derrotas electorales. Puede sobrevivir incluso a crisis internas. Lo que rara vez sobrevive es a la pérdida de identidad y ante ese embate estamos parados, mirando y haciendo nada o muy poco para cambiarlo.
Capaz, solo capaz… por eso lo que empieza a verse no es bronca.
Es algo bastante más complejo. Más silencioso. Más triste: Apatía.
Que genera es sensación de distancia emocional entre el gobierno y una parte de su propia base social y militante.
Como si el @Frente_Amplio hubiera vuelto al gobierno… pero todavía no hubiera encontrado una razón profunda para volver a enamorar políticamente.
Lamentablemente cuando una fuerza histórica empieza a perder la capacidad de interpelar incluso a los suyos, las encuestas dejan de ser solamente números. Pasan a convertirse en síntomas.
"La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio."