No, no es cierto que un hogar se pueda salvar a punta de rezos. No, no es cierto que haya que aguantarlo todo porque “la mujer edifica su hogar”. No, no es cierto que estemos hechas para apoyar, aguantar y soportar TODO.
No sigamos replicando esas narrativas que tanto daño nos han hecho a las mujeres.
Hay lugares tóxicos de los que toca irse a tiempo. Hay personas que toca soltar, así las amemos. Hay que aprender a ponernos en primer lugar, a protegernos y a entender que nuestra vida y nuestra dignidad también importan.
Y no se vale usar a Dios para justificar que una mujer se quede en lugares donde no debería estar, mucho menos para pedirle que acepte porquerías que nadie debería aceptar.
“Lo material se recupera”.
No, María Antonieta. En estos países del tercer mundo, adquirir una vivienda es una completa hazaña. Esa frase de cajón es cualquier cosa, menos consuelo para una persona que acaba de perderlo todo.
Hay una sensación extraña en el ambiente, tal vez una suerte de vergüenza por ser uno tan privilegiado. Mientras uno está trabajando “como si nada hubiera pasado”, hay gente devastada, qué video.