Dios bajó un dedo de los cielos y se posó sobre un pequeño Julián Álvarez recién nacido. Le otorgó un talento inimaginable para quedarse con los rebotes adentro del area. El diablo, celoso, también quiso posar su mano, otorgandole otra característica: ser una gallina reputa.
Hacerse fotos y videos llorando es de estar profundamente deficiente mental y de esa burra no me baja nadie. Cuando lloras es porque explotas, el cuerpo te dice basta. Deja los putos moviles, el postureo, las redes sociales 15 minutos y escuchate a ti cojones.
Lo que necesito unas palabras de Diego sobre este Napoli. Una foto de él y Kvaradona. Que vaya un ratito al vestuario y se abrace con Osimhen. Verlo en la tribuna festejando un gol. Cositas de todos los días que se extrañan.