Mi parte favorita de una relación es cuando empiezan a contarse anécdotas de la infancia. De pronto ya sabes por qué se quebró el tobillo, de dónde salió la cicatriz en la ceja y los chistes familiares. Ese nivel de confianza es simplemente hermoso.
Me encanta mi postura actual: te enojás y no me comunicás la causa de tu enojo? problema tuyo. Te alejás por un mero desencuentro que tuvimos y no sabés recordar todo lo bello que construimos? problema tuyo. Ya no me desgasto emocionalmente por personas inmaduras.
me lo tomo personal, porque a esta edad uno ya sabe lo que hace, con quién lo hace y por qué. No hay excusas, los actos hablan solos y no tengo por qué minimizar nada.