Me encantan las amistades de bajo mantenimiento. Cada persona vive su vida, días sin hablarse, lealtad incluso a distancia. Cuando se encuentran siempre es genial.
con el tiempo aprendes a frenar la lengua, y no reaccionar cada vez que escuchas o ves algo que no te gusta, aprendes a alejarte, evitar lugares, situaciones y personas que no valen la pena como para perder tu tiempo y energía, nada más sanador que eso.