Borró de la cancha a Central y a Di María, se repuso al penal de Montiel y al dolor por Driussi, Aníbal y Fausto fueron patrones, Colidio la dio vuelta, terminó con 8 del club, la gente armó la fiesta y los jugadores dejaron la sangre.
River, el famoso River Plate, a la final.
Hoy es el fin de un ciclo muy negativo, en el que te gastó una fortuna por jugadores que no estuvieron a la altura. Sin títulos, sin siquiera haber clasificado a la Libertadores, con varios papelones futbolísticos que la estadística nos recordará cada tanto, etc.
Sin embargo, Marcelo Gallardo decidió irse porque él consideró que era lo mejor para el club. No se lo empujó a tomar esa decisión, no se lo insultó y hoy se va, a estadio lleno, con el reconocimiento y la ovación de todo el Monumental. Porque en River los ídolos se van por la puerta grande.
Los pimenteros abandonicos no deben entender nada…