Normalicemos expresar el amor, la gratitud y la admiración. Es sano, es bonito y es necesario decirles a las personas lo mucho que significan para nosotros.
No acepte tu muerte en el velorio, ni en el entierro. Lo acepte cuando al día siguiente entre a tu cuarto y tu ya no estabas, cuando tu ropa seguía guardada, cuando no estabas para comer con nosotros. Ahí fue que entendí que nunca más te iba volver a ver.