Hoy en la Facultad de Derecho de la UBA se entregaron los Premios Quorum donde la mafia judicial se aplaude a sí misma. Invitaron Rosatti y a Luciani. También estaba Ercolini. Y pasó esto. La Patria no se vende. Cuidado boludos, Cristina vigila.
Sería espectacular. Crecer en capacidad sin alterar la fisonomía tan particular que le da esa identidad única, que tanta admiración internacional genera.
Hay una noticia curiosa dentro de La Libertad Avanza.
La diputada mendocina @LlanoMechi presentó un proyecto para que los diputados que insulten, agravien o utilicen expresiones injuriosas, soeces o denigrantes dentro de la Cámara pierdan un mes de sueldo.
Si reinciden, amenazan, intimidan o llegan a agredirse físicamente, la sanción podría llegar hasta dos meses sin cobrar.
La propuesta busca, según su autora, recuperar “ejemplaridad, respeto y tolerancia” dentro del Congreso.
La paradoja es bastante evidente: sale del mismo espacio político cuyo principal referente, @JMilei, viene cuestionando desde hace años a quienes ponen demasiado énfasis en “las formas” y hace apenas unos días volvió a hablar de los “imbéciles de las formas”.
En lo personal, me parece pésimo que funcionarios y legisladores degraden los lugares y las funciones que representan puteando, insultando, amenazando, filmándose mientras se pelean o directamente empujándose.
Y sí: creo que esas conductas deberían tener consecuencias. Económicas y, cuando la gravedad lo justifique, también laborales. Como puede ocurrirle a cualquiera en su trabajo. ¿O para ellos debe existir una categoría especial de privilegios?
Una cosa es tener carácter, hablar fuerte o discutir con dureza. Otra muy distinta es convertir el Congreso y otras dependencias oficiales en una pelea de tribuna.
Y responder que “es peor un corrupto o un delincuente con buenas formas” plantea un falso dilema. Por supuesto que es peor cometer un delito. Pero se puede exigir honestidad y, al mismo tiempo, un mínimo de conducta institucional. Una cosa no excluye la otra.
¿Qué opinan? ¿Debe un diputado perder parte de su sueldo por insultar o agredir en el recinto? ¿Y debería haber sanciones todavía mayores en caso de amenazas o violencia física?