Analizando sistemas opresores de analistas • Buscando el orden oculto detrás del caos evidente • Descubriendo las figuras • Uniendo los puntos... uno por uno
Dios le está haciendo Ctrl+Alt+Delete a la clase política venezolana, al sistema político autoritario, a los propagandistas internacionales y a la estupidez universal.
Desde 1830 Venezuela no ha sido más que un país de huérfanos y viudas, pero eso ya es pasado.
Amén.
se imaginan lo que pasaría si disolvemos las fuerzas armadas y nos quedamos sin ejército?
podría venir otro país y llevarse a nuestro presidente sin resistencia o peor aún, si ocurre un desastre natural no habría nadia que nos ayude
Que afán de que se le vean las costuras al clientelismo. En estado de conmoción nacional no se partidizan acopios o ayudas. No han comprendido que un partido político debe ser antes un movimiento social y antes de eso una estructura humana solidaria. El bien es silencioso
We grew up listening to the grim stories of the 1967 earthquake in Caracas and the sheer devastation it caused, especially in Altamira, Los Palos Grandes, and Vargas (La Guaira).
Now, despite decades of warnings from seismologists and urban planners about our vulnerability to major earthquakes that occur every 50-60 years, we find that the regime (27 years in power) has done nothing to prevent them and is ABSOLUTELY UNPREPARED for scenarios like this: the main affected areas are Altamira, Los Palos Grandes, and Vargas (La Guaira).
Chavismo is unforgivable.
Imaginar una Venezuela permitiendo espacios de poder a sujetos como Leopoldo López, Rodrigo Cabezas, Delsa Solórzano, Guanipa, Ledezma, Juan Carlos Caldera, etc, es tan deprimente y desalentadora como imaginarla en manos de Delcy.
Sanguijuelas adheridas al maldito ecosistema que crearon para acabar con el país.
La agenda pública venezolana en torno a las elecciones no me deja más que melancolía y frustración.
Me resulta asombrosa la inmadurez de una sociedad que ha cerrado los ojos a la realidad, para abrazar una promesa populista que presenta las elecciones como una panacea.
Hemos perdido 27 años de sufrimiento y destrucción en relación con el aprendizaje y la madurez que debíamos tener.
¿Por qué resulta tan difícil entender que una cosa son las condiciones reales de ejercicio del poder y otra su posibilidad de alcanzarlo?
Para entender la diferencia —y las consecuencias— deberíamos leer y discutir el caso de Violeta de Chamorro— a ver si con eso rompemos esa pretensión absurda de la ilusión electoral como solución política a nuestra desgracia.
Su caso, es particularmente interesante porque se asemeja mucho a lo que debemos evitar y, de algún modo, a lo que EE.UU. no quiere repetir pues su lección es que ganar una elección no equivale a gobernar.
Chamorro llega al poder en 1990 tras derrotar a Daniel Ortega en unas elecciones históricas. Pero el dato clave es que ni el aparato coercitivo ni las instituciones cambiaron de manos realmente.
El ejército seguía siendo sandinista y las instituciones, débiles, seguían teniendo mentalidad sandinista. Es decir había alternancia electoral, pero no desmantelamiento del núcleo duro del poder.
Chamorro enfrentó toda clase de problemas económicos, políticos y sociales, incluso paralimitares; pues si bien logró desmovilizar a miles de combatientes, también es cierto que aparecieron bandas armadas (que ya el chavismo las tiene) que convirtieron la inseguridad en un problema estructural. Eso, trasladado a Venezuela, traería un problema más delicado pues el chavismo ya tiene un ecosistema armado activo (FANB + colectivos+infiltración en las policías).
En cuanto a lo político, la coalición que llevó a Chamorro al poder (la UNO) se fracturó rápidamente porque era una alianza instrumental (anti-sandinista), no programática y por eso carecía de cohesión para gobernar. Aquí pregunto ¿cuánto tiempo creen que va a pasar para que las alianzas con VP, AD, PJ, etc. se fracture?
Nuestra oposición tiene como episteme y ADN la construcción de alianzas cortas porque su premisa es “quitar al chavismo”, no “gobernar entre todos”. Lo vimos con la campaña de Capriles I y II, con el interinato y lo veremos con el corinato. Son los mismos, solo que alternándose el protagonismo.
Ahora bien, algunos podrán pensar que si Delcy gobierna bajo tutela de EE.UU., María Corina también lo puede hacer (como Chamorro). Y aquí deberíamos poner la lupa.
Es cierto que Chamorro negocia con EE.UU., reestructura su deuda (en algunos casos hasta la condona) y
aplica ajustes económicos duros porque depende de financiamiento externo. El resultado fue estabilización macroeconómica parcial con costos sociales muy severos (pobreza, desempleo, recortes).
Ello no solo provocó protestas en su contra a los 3 años de gobierno, sino a que su gobernabilidad quedara condicionada al apoyo de la tutela. Es decir, no por la voluntad interna de la propia sociedad ni de sus instituciones.
Creo que debemos entender que el poder en Venezuela no se reconstituye desde lo electoral, sino desde una lógica de administración condicionada que desmantele primero las capacidades que generan el caos. Por eso lo primero es tener estabilidad económica, luego desmantelar a los irregulares estén donde estén, luego fortalecer las instituciones y su autonomía y, por último, llamar a elecciones.
El caso Chamorro nos deja como aprendizaje que, en entornos como el venezolano, puede existir un poder formal y legítimo a través de elecciones, pero también existe un poder real (armas, redes, economía, coerción) que no necesariamente coincide. Y, cuando eso pasa, lo que emerge es una “democracia” frágil, tutelada y —lo peor— reversible.
Si creen que esto es una exageración, pregúntense ¿dónde está ahora Ortega y cómo está la democracia nicaragüense?
Venezuela, vejada tanto por fuerzas internas como externas, pérdida en su laberinto, es el premio de consolación del desastre estratégico de Trump en Asia occidental. Vaya honor, somos como un Nobel regalado a un asesino de niñas.
La próxima presidente de Venezuela será electa por las petroleras estadounidenses y la CIA. Las candidatas lo saben y todo lo que hacen es pesando en sus grandes electores. Ofrécele tus bellos sentimientos a quien realmente lo merezca.