LA RIÑONERA DE LAUTI (CROMAÑÓN)
Un sobreviviente de la tragedia de Cromañón me escribió para contarme su historia sobrenatural, que involucra esa noche fatal y a sus amigos. Muchas veces había sentido miedo, pero ningún relato de Turbio me había hecho llorar. Hasta este.
💔🇧🇷 Ufff, es fuertísimo este testimonio de ADRIANO sobre toda su vida y su carrera:
“Sé lo que se siente ser una promesa, y también una promesa incumplida. Yo soy el mayor desperdicio del fútbol.
Me gusta esa palabra: ‘desperdicio’, porque estoy obsesionado con desperdiciar mi vida. Estoy bien así, en un desperdicio frenético, disfruto de ese estigma.
No tomo drogas, como intentan demostrar. No me gusta el crimen, aunque podría haberlo hecho. No voy a discotecas. Siempre voy al mismo lugar de mi barrio. Bebo cada dos días, sí. Y los otros días también. Bebo porque no es fácil ser una promesa que sigue en deuda.
Me llaman ‘Emperador’. Un tipo que dejó la favela para recibir el apodo de Emperador en Europa. ¿Cómo se explica? No lo entendí hasta hoy. Tal vez algunas cosas sí hice bien.
Una de las cosas que más me sorprendió cuando me mudé a Europa cue que las calles estaban en silencio. La gente no se saluda. Todos se mantienen separados. La primera Navidad que pasé en Milán fue dura para mí. El fin de año es una época muy importante para mi familia. Reunimos a todos.
Cuando fui al Inter, sentí un golpe muy fuerte en el primer invierno. Llegó la Navidad y me quedé solo en mi apartamento. Hace mucho frío en Milán. Esa depresión que golpea durante los meses helados en el norte de Italia. Todos vestidos de oscuro. Las calles desiertas. Los días son muy cortos. El clima está húmedo. No tenía ganas de hacer nada. Todo esto se combinó con la nostalgia y me sentí como una mierda.
Seedorf fue un amigo increíble, él y su esposa prepararon una cena y me invitaron. Estaba todo muy bonito y delicioso, pero la verdad es que quería estar en Río de Janeiro. Ni siquiera pasé mucho tiempo con ellos. Me disculpé, me despedí rápidamente y regresé a mi departamento. Llamé a casa. ‘Hola, mamá. Feliz Navidad’, dije. ‘¡Hijo mío! Te extraño. Feliz navidad. Están todos aquí, el único que falta eres tú’, respondió.
Se podían escuchar las risas de fondo. El sonido fuerte de los tambores que tocan mis tías para recordar la época en que eran niñas. Podía ver la escena frente a mí con solo escuchar el ruido por teléfono. Maldita sea, comencé a llorar de inmediato.
Lloré muchísimo. ‘Está bien, mamá. Disfruta entonces. Que tengas una buena cena. No te preocupes, aquí todo está bien’. Estaba destrozado. Cogí una botella de vodka. Bebí toda esa mierda solo. Lloré toda la noche. Me desmayé en el sofá porque bebí mucho y lloré.
Intenté hacer lo que ellos querían. Negocié con Roberto Mancini. Lo intenté mucho con José Mourinho. Lloré en el hombro de Moratti. Pero no pude hacer lo que me pidieron. Me mantuve bien durante algunas semanas, evité el alcohol, entrené como un caballo, pero siempre había una recaída. Una y otra vez. Todos me criticaron. No pude soportarlo más.
La gente decía muchas tonterías porque todos estaban avergonzados. ‘Vaya, Adriano dejó de ganar siete millones de euros. ¿Renunció a todo por esta mierda?’ Eso es lo que más escuché. Pero no saben por qué lo hice. Lo hice porque no me encontraba bien. Necesitaba mi espacio para hacer lo que quería hacer.
Lo único que busco en Vila Cruzeiro es paz. Aquí camino descalzo y sin camiseta, sólo con pantalones cortos. Juego al dominó, me siento en la calle, recuerdo mi infancia, escucho música, bailo con mis amigos y duermo en el suelo. Sólo quiero estar en paz y recordar mi esencia.
Aquí me respetan verdaderamente, veo a mi padre en cada uno de estos callejones. Vila Cruzeiro no es el mejor lugar del mundo, es mi lugar”.
Vía The Players Tribune.
Puede salir bien o mal, es fulbo. Pero el sentido de pertenencia para mí no es poca cosa. Un tipo que fue alcanza pelotas y después crack, merece el apoyo y la ilusión del pueblo boquense.
A alentar che…
Cuando Angelici era presidente tuvimos 8 años donde sabíamos que estaba haciendo muchas cosas que no defendían los intereses de Boca, en 2015 nos ganaron por escritorio y no paso nada, 2018 llenaron de piedras el micro, firmo un "pacto de caballeros" donde el único perjudicado
“Me acuerdo cuando recibí la carta del Real Madrid. La rompí antes de abrirla.
Esto pasó en la mañana de la final del Mundial 2014, exactamente a las 11. Yo estaba sentado en la camilla a punto de recibir una infiltración en la pierna. Me había desgarrado el muslo en los cuartos de final, pero con la ayuda de los antiinflamatorios ya podía correr sin sentir nada. Les dije a los preparadores estas palabras textuales: ‘Si me rompo, déjenme que me siga rompiendo. No me importa. Sólo quiero estar para jugar’.
Y ahí estaba, poniéndome hielo en la pierna, cuando el médico Daniel Martínez entró al cuarto con un sobre en la mano y me dijo: ‘Ángel, mirá, este papel viene del Real Madrid’. ‘¿Cómo? ¿Qué me estás diciendo?’, le dije.
Me contestó: ‘Bueno, ellos dicen que no estás en condiciones de jugar. Y nos están forzando a que no te dejemos jugar hoy’.
Inmediatamente comprendí lo que estaba pasando. Todos habían escuchado los rumores de que el Real quería comprar a James Rodríguez después del Mundial, y yo sabía que me querían vender para hacerle lugar a él. Así que no querían que su jugador se rompiera antes de venderlo. Era así de sencillo. Ese es el negocio del fútbol que la gente no siempre ve.
Le pedí a Daniel que me diera la carta. Ni siquiera la abrí. Solamente la rompí en pedacitos y le dije: ‘Tirala. El único que decide acá, soy yo’.
Sinceramente quería jugar ese día, incluso si se terminaba mi carrera. Pero tampoco quería hacerle las cosas más difíciles al equipo. Así que me desperté muy temprano y fui a ver a Alejandro Sabella.
Teníamos una relación muy cercana, y si le llegaba a decir que quería jugar, seguramente él iba a sentir la presión de ponerme. Así que le dije honestamente, con una mano en el corazón, que él debía poner al jugador que él sintiera que tenía que poner.
‘Si soy yo, soy yo. Si es otro, entonces será otro. Yo sólo quiero ganar la Copa. Si me llamamás, voy a jugar hasta que me rompa’, le dije.
Y entonces me largué a llorar”.
Brutal historia de Ángel Di María, en The Players’ Tribune (2018). 🇦🇷🥹
A esa basura no alcanza con meterlo preso. Tiene que laburar toda la vida juntando orina y excremento de caballo. Gratis. Por un plato de comida. Que básicamente es mierda de caballo tostada con sal. Y para beber. El meo del caballo. Es hora de empezar con castigos serios. En la cárcel toman falopa. Miran el celular y escuchan cumbia. Eso no sirve.