Dejar que te decepcionen te libera. No hay nada más sanador que permitir que te muestren una cara que necesitas conocer para saber dónde estás y al lado de quién. La decepción facilita el orden a consecuencia del reajuste de expectativas. Y que las personas abandonen solas el lugar en el que tú las pusiste duele pero salva a partes iguales
Este verano no escondas tu cuerpo.
Ni la barriga.
Ni las piernas.
Ni las cicatrices.
Ni todo eso que tú ves enorme y que probablemente nadie esté mirando.
Ponte el bañador.
Hazte la foto.
Métete en el agua.
Baila aunque no sepas.
Corre por la arena.
Pide el postre.
Que llevas demasiado tiempo esperando a gustarte para empezar a vivir.
Y la vida no espera.
Tu cuerpo no tiene que ser perfecto para llevarte a lugares increíbles.
Solo tiene que ser tuyo.
Así que quiérelo un poco más.
Júzgalo un poco menos.
Y sal ahí fuera.
Que el verano pasa.
Y tú mereces estar en todos tus recuerdos.