Los hombres pueden quedarse despiertos hasta las 2 de la madrugada, levantarse a las 6, estar endeudados, sin dinero, solos, y aún así tener fe en que algún día todo saldrá bien. A eso se le llama ser un hombre.
Dentro de cincuenta y cinco años, sé que suena descabellado, ese oscuro regimen fascista podría haber desparecido, y si para entonces me has perdonado, cuando llegue el momento de la verdad, no tenemos que ser enemigos.