@RevistaSemana El dolor de las familias que contemplan inermes cómo sus seres queridos son destrozados por el salvajismo con anuencia de un gobierno cómplice, es el dolor que compartimos quizá muchos colombianos, esperando que pronto termine está pesadilla que nunca debió haber ocurrido.
Jamás saldrá el ejército de Colombia ni del Plateado ni del Micay. Esa es una decísión irreversible porque el Micay no le pertenece a los carteles mexicanos, sino a Colombia.
La ofensiva militar y social debe duplicarse. Si se mantienen retenidos los miembros de la policía, se extenderá la conmoción interior al Micay para financiar la ofensiva militar y social definitiva.
Esperamos del campesinado libre su decisión para incluirse en el programa de pagos masivos por erradicación de las plantas de coca