🔴 ÚLTIMA HORA | La directora de la Guardia Civil activó el borrado de mensajes con Leire Díez, con la que se reunió para activar una investigación interna contra la UCO
https://t.co/iQaW0rXITA
- Square One
- Lies of LN
- Chase the Truth
- LN: The Aftermath
- LN take 2
- Michael Jackson the footage you were never meant to see
- True Crime with Aphrodite Jones
- Neverland Firsthand
- Razorfist rebuttal series
- The Michael Jackson Trial: One Of The Most Shameful Episodes In Journalistic History
- Literally anything Tom Mesereau is in
Podcasts:
- The Case for Innocence
- Faking Michael
Stream square one on amazon tomorrow please
Even if your not gonna cancel Netflix I hope can join streaming square one to send Netflix a message we need docs about the real michael jackson and vindication him not 'a guilty or innocent you decide' doc it won't give u real answers
If people want some answers we can show the truth is important in interest of the public and don't want spoon fed the same narrative
Graphic by @HaydenRichards #MJinnocent #squareoneMJ
Cobrar por ir a los sitios. Cobrar por probar.
Hace algunos años tuve un alumno que tenía un canal de YouTube de cierto éxito dedicado a probar electrónica de consumo.
Como tantos otros creadores de ese sector, decidió que era el momento de pasarse a los coches. Pero, como era y es un tipo listo, rápidamente vio que el escalado de costes era complicado: ya no era grabar en un despacho chulo. Había que viajar, conducir, moverse, grabar exteriores y, muchas veces, contar con una cámara adicional. No bastaba con grabarse a uno mismo frente a una mesa.
Me preguntó por el “modelo de negocio” y, directamente, me preguntó cuánto pagaban las marcas por probar sus productos o asistir a sus eventos.
Confuso por la pregunta, le expliqué que en automoción las cosas no funcionaban como en electrónica de consumo. Las marcas no te pagaban por probar algo o por acudir a un evento y publicar contenido sobre ello.
Le expliqué, además, que eso tenía un problema lógico y ético evidente: jamás puedes juzgar de manera independiente un producto si la marca te está pagando dinero por hacerlo.
También le expliqué que, tal y como estaba montado el sector, las marcas cuidaban de los periodistas: viajes pagados para probar el producto, alojamiento, comida y algún detalle “por el hecho de ir”. Una mochila, qué sé yo. Pero el modelo de negocio no estaba en ordeñar a las marcas.
La pregunta era: ¿de verdad se iba a mantener el sector así durante los años venideros? ¿O la irrupción del movimiento “de la generación ya” iba a importar al automóvil los procedimientos de la electrónica de consumo?
Han pasado unos años y, ahora, cada semana alguna agencia nos contacta para pedirnos acudir a un evento de una marca o a la presentación de un coche nuevo. Y la pregunta llega casi siempre en los mismos términos: cuál es nuestro fee por publicar cuatro tuits, dos historias, tal vez un short de YouTube.
Declinamos siempre.
Y lo hacemos por una razón de lógica que no ha cambiado: no se puede juzgar un producto en una presentación, en 60 kilómetros, ni cobrar sencillamente por asistir y contar cuatro cosas en dos minutos. Eso no aporta verdadero valor diferencial.
Básicamente, la marca está intentando comprar tu espacio para promocionarse y emplearte como embajador durante unos minutos.
El problema es que lo que hace años me parecía una rareza, o directamente algo impensable, se ha convertido en algo asombrosamente común.
Invitados para ir a conocer el nuevo “inserte-marca-modelo-aquí”, hay ya perfiles en España que amablemente pasan el fee a la marca de marras. Cobran por ir, vamos.
Durante esos minutos de contenido rápido, el producto “es el protagonista”, “es lo más”, “es lo más cool” que han visto. Y, al menos de momento, suelen cuidarse de no meterse en demasiados berzales ni bajar al barro a explicar nada concreto del producto.
Porque el juicio real importa poco en ese formato. Lo que cuenta son dos cosas: el impacto para la marca y el beneficio económico para quien publica.
Hace ya nueve años que llevo diciendo lo mismo en PowerArt: cuando haces branded content, lo importante es que todo sea un triple win. Tiene que ganar el espectador, tiene que ganar la marca y tiene que ganar el comunicador.
Por eso este tipo de acciones, tal y como se están planteando muchas veces, carecen de verdadero valor práctico.
Un buen branded content no tiene que ser algo agresivo. No tiene que estar pensado sólo para el KPI o para el show. Tiene que aportar valor a quien lo ve, poner en valor lo que la marca hace y permitir a quien lo cuenta seguir contando historias con honestidad.
Puede servir, bien identificado, para aprovechar la plataforma de una marca y contar la historia de Terramar (https://t.co/ye9qqHFNJ9), la historia del Ibiza (https://t.co/0DimqXTQDg), charlar de ingeniería y plataformas con alguien de Stellantis (https://t.co/duGqyAndEh), o irnos al Monte Sant Michel (https://t.co/RAag25Fm6N), por citar ejemplos concretos nuestros donde trabajamos con marcas para un "triple win" claramente identificado.
Por cómo funciona este sector, vivir sólo de contar historias, sin trabajar con marcas en contenidos patrocinados, es casi imposible. Entre otras cosas, porque el espectador no está dispuesto a pagar directamente por todo el contenido que consume y, a cambio, acepta cierta presencia de branded content y publicidad.
El problema, para mí, aparece cuando caemos en el mercantilismo puro del espacio. Cuando olvidamos a quien recibe el mensaje. Cuando dejamos de aportar valor diferencial y convertimos el contenido en un soporte publicitario más.
Lo curioso es que el espectador no es idiota.
A este tipo de impactos les presta atención como entretenimiento rápido, como awareness, como ruido de fondo quizá. Pero no necesariamente como juicio de producto.
Y, sin embargo, como a muchos responsables de marca se les mide por métricas objetivas puras, por KPI personales que condicionan cuánto cobran o si siguen cobrando, el incentivo mal colocado les empuja a pagar a gente por hablar de lo suyo aunque eso, en realidad, no aporte demasiado valor real a la marca.
Luego están las derivadas legales, que veo una y otra vez sin tratar.
Si te han pagado dinero para ir a un sitio y publicar contenido sobre “la oportunidad de conocer antes que nadie” un producto, eso debería estar claramente identificado como contenido publicitario, colaboración remunerada o acción pagada. Pero una y otra vez, no aparece así.
Cuando en el sector de los medios del motor se vivía bien, a los periodistas les bastaba con que la marca les pagase el viaje, la comida y la noche de hotel. Ese era el intercambio no escrito del sistema.
Pero de ahí hemos pasado a otra cosa: a una situación en la que, para algunos, el negocio está en cobrar por ir.
¿Es realmente el consumidor consciente de todo esto? ¿Se da cuenta de que el "influencer" está cobrando de mil a tres mil euros por asistir a la premiere del nuevo XX y hacer cuatro vídeos del aparato sin contar que eso es "promo"?
Me da a mí que no... y eso no me parece muy ético precisamente...