En la reunión de equipo, el compaero intentó explicar el proyecto y se tragó el bolígrafo de goma que llevaba en la boca. Todos reímos hasta que nos dimos cuenta que era verdad.
Un desconocido me devolvió mi cartera perdida en la calle, no solo tenía mi dinero, sino también todas mis tarjetas importantes. Hoy volví a creer en la bondad sin esperar nada a cambio.