Hablamos mucho de soltar y poco de cambiar para no tener que despedirnos. De reflexionar sobre lo vivido y cuestionar qué no quieres volver a repetir. De que las relaciones más largas atraviesan obstáculos pero que se fortalecen cuando se afrontan en equipo. Vivimos en la rapidez, en el consumo y con la sensación continua de que siempre hay algo más hecho a nuestra medida ahí fuera. Vivimos de tal manera que si algo no nos sirve lo tiramos y esto se generaliza a los vínculos humanos. Las oportunidades, el empezar de nuevo y romper patrones es viable. Y, a pesar del esfuerzo que supone, es la única forma de tener lo que todo el mundo anhela: profundidad, solidez y compromiso
me impresiona la rapidez con la q paso de querer comerme el mundo de todas las formas posibles a querer pudrirme y descomponerme en una cama por el resto de la eternidad