Hermosa dinámica la de las redes sociales actuales:
1. Un usuario anónimo verificado busca interacciones para monetizar con una declaración que jamás existió.
2. Se ponen bien arriba las respuestas de bots verificados que tienen la misma búsqueda: generar interacciones monetizadas citando sus propios tweets.
3. El usuario promedio, que cada vez se preocupa menos por chequear, repite como un loro y arma su opinión en base a un fake.
Ya lo sabemos todos, pero vale recalcarlo: ahora no importa si algo es verdad o mentira. Con que llame la atención ya es suficiente para venderlo como real.