Ya no me digan que él perdió. Él no perdió nada. Perdí yo. Perdí el tiempo, las ganas, la calma; perdí yo al quererlo con todo lo que tenía, al entregarle partes de mí que no suelo darle a cualquiera, al quedarme incluso cuando algo dentro de mí ya sabía que debía irme.
Consejo de mujer a mujer: el día que entiendas que un hombre realmente enamorado te facilita la vida, te cuida y hace hasta lo imposible por ti, dejarás de emocionarte por un simple: “Buenos días”.