Siempre he defendido a Colombia, y lo seguiré haciendo.
Su “paz total” es el fracaso en políticas públicas más grande que ha visto el país en 50 años y nos devolvió a la violencia. Han asesinado más de 21 mil jóvenes en su gobierno y el terrorismo ha subido 80%. La ciudadanía está extorsionada y regresó el secuestro. El asesinato de líderes sociales y masacres está en su máximo nivel.
Su reforma pensional endeuda a las generaciones futuras de manera irresponsable. El envejecimiento poblacional de Colombia aconseja reforzar el componente de ahorro del sistema.
Su propuesta de reforma a la salud y su gestión del sistema generó una crisis que tiene a Colombia sin atención médica, sin medicamentos y que dejó en evidencia su incapacidad de construir sobre lo construido.
Su reforma laboral es, a su vez, un libro texto de escasísima creatividad e ideas vetustas y anacrónicas que revive dinosaurios en vez de crear las condiciones para insertar a Colombia en la revolución de la inteligencia artificial y de las comunicaciones, con garantías adecuadas para los trabajadores.
Pero a diferencia suya, puedo pensar que usted no tenía malas intenciones. Entiendo que simplemente es un hombre pequeño y profundamente confundido. Le quedó grande la presidencia.
Bienvenidos todos los defraudados de este mal gobierno.