Este acto de amor parece sacado de una película de romance que ya creemos que no existe en nuestro tiempo, pero me llena de felicidad ver que aún hay personas que valen la pena y se demuestran amor real, que increíble es amar y sentir con tanta intensidad.
Ser una chica que entrena es una locura.
Una semana estoy convencida de que estoy grande, definida y una máquina de fuerza.
La siguiente semana estoy hinchada, cansada y me siento como una papa.