Los humanos somos tan superficiales e hipócritas que, si no nos gusta el aspecto físico de la otra persona, enseguida perdemos el interés. Y luego nos quejamos de que el resto son unos interesados y superficiales siendo que nosotros también lo somos.
Mi imperio romano siempre será mi cumpleaños, porque siempre termino sintiéndome mal y llorando cuando solo queria algo bonito, sentirme querida y que soy importante.