A lo largo de un almuerzo tardío, de principio a fin, te entregas al celular. Sentada a tu lado, despacio, intento disfrutar los alimentos, y repienso las historias que dejé de vivir. Termino mi plato, delicioso por cierto. Y tú aún conversas con ese otro mundo. Buen provecho.
Me dijeron que las que nacimos bajo el signo de Cáncer, zurdas, tenemos intuición y dotes de bruja. Pues yo soy la peor bruja-cáncer-zurda del universo . Ostento el último lugar en la quiniela mundialista. Cero capacidad de vaticinio futbolístico. Nulo dote para la adivinación.
Una pastilla multipena, eso busco. Que estrangule a la migraña, que desate los nudos del esófago, que retroceda los años en la vista, que aspire la manteca de las caderas, que se apiade del deslave facial, que lave los trastos, pique cebolla y haga la cama.
De nuevo Arriaga, librazo entre librazos. Polifónica, contundente, rica en historia y condición humana, dura y visceral, al mismo tiempo conmovedora “El Hombre” es una novela fundamental. Profunda, desgarradora. Una revelación imprescindible. De lo mejor que he leído. @G_Arriaga