Cuando te pasen cosas bonitas o lleguen recompensas recuerda que nadie te regala nada. Te ha tocado esforzarte, hacer sacrificios, buscar la manera de seguir. Siempre habrá algún resentido que te desee el fracaso en silencio. Porque no soportan verte crecer, porque no quieren hacer ningún esfuerzo para salir de donde están y les da rabia que los dejes atrás. Que nadie te haga dudar del camino que has recorrido, que nadie te quite el orgullo de tus logros conseguidos. Recuerda tus prioridades y no pierdas tiempo con personas que no te aportan nada. Avanza. Sin dudas. Con determinación. Confío en ti.
La cabeza nos pone trampas, a veces nos hace creer que no somos capaces. Pero si uno quiere que lleguen cosas bellas hay que arriesgarse, hay que sembrar para recoger. Lo nuevo asusta, hace dudar, pero al otro lado del miedo seguro hay cosas que valen la pena. Trata de rodearte de gente que entienda eso, que te inspire, que te motive, que te llene de cosas buenas. Hay gente que no soporta ver que te arriesgas porque eso les recuerda que ellos no han tenido el valor de hacerlo. Que nadie te llene de inseguridades, tú sabes lo que has tenido que pasar y acá estás. Dándola toda otra vez. Confío en ti.