Notó, por la forma de reaccionar, que debía tener costumbres similares a él, lo cual le hizo esbozar una sonrisa.
Entonces vio, y escuchó, al gato. Segundo gato que ve hablar. No dice tampoco que sea normal, pero ya van dos.
Lo vio acercarse, miró a ambos.
—¿Sois intérprete >
ㅤㅤㅤㅤ
un tercero habló, era su gato. Sí, un gato, que caminó orgulloso hacia el hombre, sentándose frente a él.
ㅤ« „ ¿Quién eres, mh? ¿No eres un cazador... Cierto? “ » Gato distinguido, en todo momento. El familiar de la dama presente.
ㅤㅤㅤㅤ
> de Doña Kaede entonces? Es un placer conoceros, señor gato. —No se presentó—. Cazo mi comida en la naturaleza, mas dudo ser un cazador de los que pensáis. Tampoco como gatos o personas, así que no están en peligro. Mi nombre es Munakata Seishiro, siendo Munakata el nombre de >
> en vuestro criterio. Habláis con respeto de vuestro maestro, y dudo mucho que deje al frente de una herrería a alguien joven si fuese insensata y poco cualificada. Tomad a Mujun y devolvedle todo su esplendor. Esperaré aquí para conocer a vuestro maestro.
Cuando alguien ve a Seishiro, pareciera que va a hablar menos de lo que habla, aunque muchas veces explica de más porque quiere decirlo todo correctamente y de la forma más educada posible.
Ya había podido ver las armas y armaduras, pero su atención se centró en la joven
mediodía o poco después del mismo. Yo estaré por aquí cualquier cosa.
En el local, al menos en esa zona, habían armas, pocas pero revelando la variedad; piezas de armaduras, armaduras completas, entre otras herramientas varias.
de la armadura. La dejó hablar sin interrumpirla, para corregirla una vez terminara de hablarle.
Dejó la katana en el mostrador, y finalmente habló.
—Que me la arregle vuestra persona entonces. Entendí que solo Don Pedernal sería capaz de hacerlo. Si os veis capaz, confío en >
14. Han resucitado esto, así que...
¿Talentos? La caza, la pesca, la caligrafía, combatir y entrenar y... no enterarse de nada. Eso también es un talento.
13. Pura frontline. Hay que aprovechar la CA de monje y el +2 que da el parry.
Aunque estuviera enfocado al daño, creo que sería más versátil por tener una buena movilidad. Y recuerden, Munakata Seishiro no hace daño letal.
—N... No lo digáis de esa manera... —Carraspeó—. Quiero decir, no lo digas así... Que suena mucho más depravado, Beruhime.
La mano de nuevo en el pecho, otra reverencia más, como disculpa.
—Tan solo son costumbres de la manera en la que fui criado. No me consideraba distante >
— Pues claro. Me gustaría que tuvieras un trato mucho más cercano conmigo. Me has... visto todo, creo que debería ser ya indicio de que podemos dejar tanta formalidad.
Frente a él, intentaba mantenerse estoica pese a que la vergüenza era grande.
Había un gesto reflexivo en él, hasta se llevó la mano al mentón. Pensaba sobre lo que le dijo la contraria, y que no le disgustara...
—¿Queréis que os trate con menos educación a partir de ahora? Es decir... Tratarte... así, más directo.
Suspiró, rascando la mejilla.
— Mejor... vamos a dejarlo. No se me da bien explicar esto y a ti no se te da bien adivinarlo.
Había un ligero rubor, el cansancio se acumulaba bajo los ojos por la frustración.
Negó, con una risa nerviosa.
—Os escuché, os escuché. Por eso no entendía... si no os disgustó pero apuntabas a mi torpeza... Por eso pensé que solo queríais señalarla, para que mi persona lo tuviera en cuenta.
Frunció el ceño, por confusión y no por molestia.
—¿Fui maleducado entonces? Lamento entonces haber actuado de esa manera... Igualmente, no me escudo en mi educación, solo dije que trato de serlo. No entiendo a dónde queréis llegar. ¿Solo me exponíais otra de mis torpezas?
— No, lo que intento es dejarte en claro que no puedes escudarte en tu exagerada educación cuando en existen momentos donde eres todo lo contrario.
Un golpecito en su muslo, levantándose tras eso.
— Eso también es una forma de torpeza.
Suspiró, llevando una mano al pecho.
—No digo que lo sea siempre, hay un momento para todo en la vida, se suele decir. En ese momento, era más propicio dejarse llevar que guardar las formas. —Carraspeó—. ¿Estáis tratando de avergonzarme de nuevo?
Otro mordisco, terminando y dejando simplemente las espinas.
— No diría que educado es una palabra que definiría tu comportamiento ese día. No me disgusta, pero tampoco te creas algo que no ha sido.
No le hizo falta beber ni comer para casi atragantarse con su propia saliva.
—¡Trato de ser educado siempre, hasta ese día! Quería... Quería ayudarte, aunque mi cuerpo se exprese de una manera mucho más descortés de lo que quisiera...
Fue a dar otro mordisco mientras fruncía de nuevo el ceño. Entonces, sin demasiada vergüenza y movida tan solo por una extraña molestia, espetó:
— Eres demasiado educadoy cuidadoso pese a ser la misma persona que hizo lo que hizo en el río el otro día.
Si volvía a darse la vuelta, vería a Seishiro allí mismo, quieto. Rascaba su cabeza, confuso.
—¿Quién os dijo que no os esperaría? Mi invitación a acompañarme era otra velada a haceros compañía. Siento no haberlo aclarado, pero os esperaré aquí mismo.
Rio, encogiendo un poco
Sonrió, señalando el palo que ensartaba el pescado y ella dejó atrás.
—Espero que sepáis ser mi mentora en esos asuntos, al menos señalármelos cuando los veáis. Terminad vuestra comida, y si queréis venid conmigo mientras entreno.
El nuevo suspiro parecía cansado, cansado pero no molesto o que quisiera contradecirla.
—Supongo que en eso tenéis razón. Me centro mucho en mi entrenamiento y en otros aspectos, y he descuidado muchas otras facetas que otros consideran sin importancia o incluso simples.