10 años jugando Pokémon Go, un juego al que no le tenía nada de fe y me terminó dando amigos nuevos, experiencias increíbles, empecé a hacer ejercicio, conocí lugares que nunca pensé pisar en mi vida. Que locura 🤯🤯 #PokemonGo
Se cumplen 6 años del inicio de la cuarentena y este video debería tener un millón de likes y comentarios. Ni olvido, ni perdón. Kirchnerismo nunca más 👊💥🧨🔥💣
Dicen que los perros saben cuándo ha llegado su hora… pero lo que hacen en esos últimos minutos es algo que muy pocos humanos podrían soportar ver.
No es miedo. No es dolor.
Es algo más profundo… una despedida silenciosa, llena de amor, que solo ellos entienden.
Una joven llamada Jessie Dittrich le preguntó a su veterinario cuál era la parte más difícil de su trabajo, y su respuesta estremeció al mundo entero.
Dijo que lo más duro no era aplicar la inyección final, sino lo que ocurre justo antes.
Porque el 90% de los dueños no puede quedarse hasta el final.
Salen de la habitación, incapaces de ver cómo su mejor amigo cierra los ojos por última vez.
Y mientras tanto, el perrito —confundido, con la mirada triste— mueve la cabeza de un lado a otro buscando a su humano…
buscando a la persona que fue todo su mundo.
Lo que pocos saben es que, según la psicología, los perros no temen a la muerte como los humanos.
No piensan: “me estoy muriendo”.
Piensan: “¿estás bien?”
A medida que su corazón late más lento, miran hacia donde creen que estás.
Esperan una sonrisa, una caricia, una palabra que les diga que todo está bien.
Porque su vida entera tuvo un solo propósito: asegurarse de que tú estuvieras bien.
Y cuando su pata tiembla y su respiración se vuelve más ligera, eso no es dolor…
es liberación.
Su cerebro se llena de oxitocina, la misma sensación que tenían cada vez que llegabas a casa.
Por eso, si alguna vez llega ese momento… no te vayas.
Quédate.
Acaricia su cabeza, toma su patita, y dile lo mucho que lo amas.
Hazle saber que fue un buen chico.
El mejor de todos.
Porque cuando cierre los ojos, no estará diciendo adiós…
estará diciendo:
“Gracias por amarme. Me diste la mejor vida.”
Y aunque su cuerpo se haya ido, su alma seguirá buscándote,
cuidándote, esperándote…
en cada rincón de la casa donde alguna vez lo hiciste feliz. 🕯️🐾
De Babadun México
Estudios de resonancia magnética han revelado algo realmente conmovedor sobre los perros y su vínculo con sus compañeros humanos.
No se trata solo de golosinas, juguetes o incluso la compañía de otros perros; el amor de los perros por sus humanos es mucho más profundo.
Investigadores descubrieron que cuando un perro percibe el olor de su dueño, una parte específica de su cerebro, llamada núcleo caudado, se activa mucho más que cuando huele comida u otro animal.
Esta área del cerebro está vinculada a sentimientos de amor, alegría y recompensa, lo que demuestra que los perros no solo reconocen el olor de su familia, sino que se sienten abrumados por la felicidad y el afecto.
Esta poderosa reacción revela que cuando nuestros amigos peludos nos miran con esos ojos de adoración o corren a saludarnos en la puerta, no es solo instinto o hábito.
En lo más profundo de sus cerebros, los perros sienten un amor genuino y profundo por nosotros, uno tan real y significativo como el que sienten otras especies animales como individuos que son y su capacidad de sintiencia.