Mi lenguaje del amor son las excepciones. Puedo desvelarme por ti aunque ya tenga sueño o reorganizar mi día con tal de verte un ratito. Eso que comúnmente no haría, es exactamente lo que haría por ti.
Para mí, la peor parte de la vida adulta es entender que tus responsabilidades no se cancelan por lluvia, tristeza o ganas de quedarte en la cama. La vida sigue… y tú tienes que seguir con ella